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Extracto del artículo que publicado por Albert Bosch en la revista MUNDO EMPRESARIAL (Febrero 2021)

Ante situaciones críticas o de bloqueo debemos convertirnos en unos radicales del momento y avanzar cueste lo que cueste.

El desierto es realmente muy complejo, incierto y duro en infinidad de aspectos, pero que debemos verlo con tanto respeto como pasión, que si lo vamos a cruzar, es porque hemos decidido participar en un proyecto ambicioso y de valor en nuestra vida, y ello comporta necesariamente conducir por terrenos difíciles e, incluso, extremos.

Si no aceptásemos ese desafío y nos limitásemos a hacer cosas fáciles, cómodas y seguras, nunca nos encontraríamos en situaciones de estrés e incertidumbre como en el desierto, pero sería porque habríamos renunciado a luchar por nuestros objetivos, habríamos optado por el camino fácil y por tanto, nos habríamos resignado a la mediocridad.

Hay momentos en la vida personal y, sobre todo, en la vida profesional o empresarial, en que nos toca enfrentarnos a situaciones y obstáculos mucho mayores de lo que deseamos y de lo que nos vemos capaces de superar. Son momentos en que toca decidir si queremos ser víctimas o luchadores. Son momentos que forjan nuestro carácter. Son momentos que nos hacen merecedores de todo lo que hemos construido y de todo lo que somos capaces de hacer en el futuro. Son momentos en los que lo único que cuenta es pasar la siguiente duna.

Sea como sea tu situación actual, ¡pasa la duna! y siéntete orgulloso de la gran travesía del desierto que eres capaz de hacer.

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Pasa la Duna

 

 

 

 

 

 

Tenemos toda la información y somos plenamente conscientes de los grandes retos sociales y ambientales del mundo.  Pero nos quedamos en las proclamas, las buenas intenciones y el Marketing de compromiso.  Todo ello está muy bien, pero estamos a años luz de acercarnos a la acción real que se necesita para conseguir aquello que necesitamos y que proclamamos.

Hace años que vinculo todas mis actividades de Aventura y gran parte de mi comunicación a divulgar y conscienciar sobre temas de sostenibilidad (básicamente ambiental)… ¡y continuaré haciéndolo!

Pero cada vez tengo más claro que, sobre muchísimos temas claves para nuestra salud y la del planeta, tenemos muchísima información y muchísima consciencia, pero poquísimo compromiso y poquísima acción.

Igual que un fumador es consciente que el tabaco le perjudica enormemente, pero es incapaz de comprometerse con su bienestar y su salud presente y futura, nos pasa con muchos factores clave de la vida personal y de grandes retos sociales y ambientales.

Somos ya totalmente conscientes de la contaminación de nuestro aire, nuestros suelos, nuestros ríos y nuestros mares.

Somos ya totalmente conscientes de la escasez, finitud y peligros que supone el abuso de recursos.

Somos ya totalmente conscientes de la realidad y las enormes amenazas del Cambio Climático.

Etc, Etc, Etc…

Pero luego vivimos totalmente desconectados de nuestro compromiso en el día a día, y sin hacer cambios y acciones individuales reales.

La Consciencia no salvará ni el mundo ni tu salud personal… lo salvará la Acción Consciente... en tu trabajo, tu consumo, tu alimentación, tu voto, tus hobbies y tus hábitos diarios en general.

Si te amas, amas a tus conciudadanos y amas el planeta, haz pequeños o grandes cambios cada día…

¡Activa tu Consciencia!
¡PASA A LA ACCIÓN!

Extracto del artículo que he publicado en la revista MUNDO EMPRESARIAL (Enero 2020).

Para crear un mundo sostenible, precisamos líderes responsables que persigan sus objetivos en equilibrio con el interés común.

Antes de plantearnos cualquier proyecto deberíamos hacernos algunas preguntas clave. Por ejemplo: ¿Vale todo para conseguir nuestro propósito?, ¿Existen límites a la hora de perseguir los resultados? o ¿Qué es primero, el objetivo o las personas? Y también deberíamos preguntarnos que aportamos a la sociedad en positivo y en negativo, al trabajar por alcanzar nuestras metas.  Las respuestas a este tipo de preguntas determinarán la filosofía, los valores y la ética de nuestra organización y de los proyectos que lideramos.

El liderazgo responsable es aquel que persigue sus resultados con perseverancia, con pasión y con ambición, pero a la vez tiene en cuenta las consecuencias de ese proceso, y se compromete con el impacto social y ambiental que comporta.

Las organizaciones son agentes clave a la hora de gestionar el presente y construir el futuro, y si queremos un mundo sostenible necesitamos liderazgos responsables que se comprometan con ello.

 

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